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ÍNDICE

PRÓLOGO por LAURENCE WHITEHEAD

PREFACE by LAURENCE WHITEHEAD

INTRODUCCIÓN

I. TEORÍAS DE RELACIONES INTERNACIONALES Y SEGURIDAD

1. REALISMO Y SEGURIDAD INTERNACIONAL
por VÍCTOR M. MIJARES

2. INTERDEPENDENCIA Y SEGURIDAD
por JORGE CHABAT

3. CONSTRUCTIVISMO Y SEGURIDAD
por ARTURO SANTA CRUZ

4. FEMINISMO Y SEGURIDAD: ¿(IN)SEGURIDAD PARA QUIÉN?
por MÓNICA TRUJILLO LÓPEZ

5. COMPLEJOS DE SEGURIDAD REGIONAL (REVISITADOS)
por TODD HATALEY

6. LA SEGURIDAD COLECTIVA EN EL PERIODO DE ENTREGUERRAS: VARIACIONES EN EL PENSAMIENTO INTERNACIONAL
por JOSÉ RICARDO VILLANUEVA LIRA

7. LA SEGURIDAD DESDE LAS TEORÍAS DE RELACIONES INTERNACIONALES
por ALBERTO LOZANO VÁZQUEZ

II. DIMENSIONES DE LA SEGURIDAD

8. PANDEMIAS, EPIDEMIAS Y SEGURIDAD
por CELINA MENZEL

9. SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS
por ALEJANDRO ANAYA MUÑOZ

10. LA SEGURIDAD DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO
por MARIANNE HELENA MARCHAND Y ADRIANO EDUARDO ROMERO DUEÑAS

11. SEGURIDAD(ES) Y MIGRACIONES
por ADRIANA SLETZA ORTEGA RAMÍREZ Y CLAUDIA A. OCMAN AZUETA

12. MOVIMIENTOS SOCIALES Y SEGURIDAD INTERNACIONAL
por LAURA CARLSEN

13. LA SEGURIDAD EN DERECHO INTERNACIONAL Y RELACIONES INTERNACIONALES: DEL FIN DE LA GUERRA FRÍA A LA ACTUALIDAD
por JUAN CARLOS VELÁZQUEZ ELIZARRARÁS

14. SEGURIDAD, ETNICIDAD Y ACCIÓN POLÍTICA
por ESTEFANÍA GUADALUPE LUNA MONTERO

15. NACIONALISMOS Y POPULISMOS EN EL ESCENARIO GLOBAL. ENTRE EL PASADO Y EL FUTURO: EUROPA COMO MARCO DE REFERENCIA
por JAVIER URBANO REYES

16. SEGURIDAD MEDIOAMBIENTAL
por MARCELA LÓPEZ-VALLEJO

17. SEGURIDAD ENERGÉTICA. UNA BREVE APROXIMACIÓN
por MIGUEL MARTÍNEZ GONZÁLEZ

18. SEGURIDAD ALIMENTARIA
por OLIVIA SYLVESTER

19. SEGURIDAD ECONÓMICA
por DERZU DANIEL RAMÍREZ ORTIZ

20. SEGURIDAD FINANCIERA: PÉNDULO ENTRE CRISIS E INSTITUCIONES
por GABRIEL FARFÁN MARES Y DIANA OROPEZA HIGUERA

21. LA SEGURIDAD EN LA ERA DIGITAL: LA COMPLEJIDAD DE LA CIBERSEGURIDAD
por YADIRA GÁLVEZ SALVADOR Y JUAN MANUEL AGUILAR ANTONIO

22. SEGURIDAD E INSTITUCIONES
por JORGE REBOLLEDO FLORES

23. DE LA SEGURIDAD PÚBLICA A LA SEGURIDAD CIUDADANA
por MARCOS PABLO MOLOEZNIK

24. SEGURIDAD Y POLÍTICAS PÚBLICAS: REFLEXIONES DESDE MÉXICO
por SOFÍA DÍAZ MENCIÓ

25. SEGURIDAD NUCLEAR
por DAVID JAMILE SARQUÍS RAMÍREZ

26. SEGURIDAD Y PAZ
por HÉCTOR CUADRA MONTIEL

27. SEGURIDAD Y FILOSOFÍA
por JOSÉ MARÍA FILGUEIRAS NODAR

III. INTERDISCIPLINAS Y SEGURIDAD

28. LA RELACIÓN CÍVICO-MILITAR EN EL MARCO DE LA SEGURIDAD EN MÉXICO
por SIGRID ARZT COLUNGA

29. SEGURIDAD PÚBLICA EN LA SEGURIDAD NACIONAL: REFLEXIONES DESDE MÉXICO
por GERARDO RODRÍGUEZ SÁNCHEZ-LARA Y ANA SILVIA SANTA MARÍA TOLEDO

30. SEGURIDAD NACIONAL Y POLÍTICA EXTERIOR: LOS CASOS DE ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO
por RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES

31. LA SEGURIDAD EN LA DIPLOMACIA CULTURAL: IMAGEN-PAÍS, PATRIMONIO E INSTITUTOS CULTURALES DESDE UNA VISIÓN CONTEXTUAL MEXICANA
por CÉSAR VILLANUEVA RIVAS Y EDGARDO BERMEJO MORA

32. DIPLOMACIA SUBNACIONAL Y SEGURIDAD
por JORGE A. SCHIAVON

33. GEOPOLÍTICA Y SEGURIDAD NACIONAL: UNA REFLEXIÓN PARA MÉXICO
por ARTURO PONCE URQUIZA

34. GRAN ESTRATEGIA: UN SENDERO INCIERTO PARA AMÉRICA LATINA
por ALEXIS HERRERA

35. GEOPOLÍTICA CRÍTICA ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE: REPENSANDO LAS AGENDAS MULTIDIMENSIONALES DE LA SEGURIDAD SOCIOAMBIENTAL
por JAIME ANTONIO PRECIADO CORONADO Y MARIO E. LÓPEZ R.

36. EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EN LOS ESTADOS DE SEGURIDAD
por TOMÁS MARTÍNEZ SÁNCHEZ

IV. LAS AMÉRICAS Y SEGURIDAD

37. LA MIGRACIÓN: PROBLEMA DE SEGURIDAD INTERNACIONAL EN LOS AÑOS DE DONALD TRUMP
por OLGA PELLICER SILVA

38. LAS RELACIONES MÉXICO-ESTADOS UNIDOS: NUEVO TABLERO, VIEJOS PREJUICIOS
por LEONARDO CURZIO

39. LA RELACIÓN BILATERAL ESTADOS UNIDOS-MÉXICO: UNA EVALUACIÓN DEL EFECTO TRUMP
por CRAIG A. DEARE

40. POLÍTICA Y POLÍTICA PÚBLICA EN LA COOPERACIÓN DE SEGURIDAD DE NORTEAMÉRICA
por ATHANASIOS HRISTOULAS

41. MÉXICO Y CENTROAMÉRICA FRENTE A LA SEGURIDAD NACIONAL Y REGIONAL
por PEDRO GONZÁLEZ OLVERA

42. PANDILLAS Y VIOLENCIA EN EL SALVADOR
por JONATHAN D. ROSEN

43. COLOMBIA: UNA DOCTRINA DE SEGURIDAD OBSOLETA PARA LA BÚSQUEDA DE UNA PAZ COMPLETA
por ELVIRA MARÍA RESTREPO

44. BRASIL Y LA AMAZONÍA: SOBERANÍA, SEGURIDAD Y DESARROLLO
por THIAGO RODRIGUES Y MARIANA KALIL

45. NI DEMOCRACIA, NI SEGURIDAD. IMPLICACIONES DE LA GUERRA FRÍA EN AMÉRICA LATINA
por ALEJANDRO CARDOZO UZCÁTEGUI

46. AMÉRICA LATINA REMILITARIZADA
por RUT DIAMINT

47. EL SISTEMA INTERAMERICANO DE SEGURIDAD
por MARK HAMILTON

48. DESPOJO COMO GENOCIDIO: EXTRACTIVISMO CONTRA PUEBLOS INDÍGENAS EN ABYA YALA
por MANUELA L. PICQ

49. AMÉRICA LATINA EN LA CARRERA ESPACIAL
por MARÍA CRISTINA ROSAS GONZÁLEZ

V. RIESGOS Y AMENAZAS A LA SEGURIDAD INTERNACIONAL

50. COVID-19: DILEMAS DE LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL
por ÉLODIE BRUN

51. EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA EMERGENCIA AMBIENTAL GLOBAL COMO FACTORES DE RIESGO PARA LA SEGURIDAD INTERNACIONAL
por JAVIER RIOJAS RODRÍGUEZ Y CECILIA SOSA ALVARADO

52. SEGURIDAD HUMANA, DESASTRES Y EL CALENTAMIENTO GLOBAL
por FERNANDO ARAGÓN DURAND

53. TERRORISMO EN EL SIGLO XXI: EVOLUCIÓN, ESTADO ACTUAL Y TENDENCIAS FUTURAS
por MAURICIO MESCHOULAM

54. BIOPOLÍTICA Y GUBERNAMENTALIZACIÓN DEL MIEDO EN LA “GUERRA CONTRA EL TERROR”
por ISIDRO MORALES MORENO

55. SEGURIDAD, VIOLENCIA Y MIGRACIÓN: AMENAZAS Y RIESGOS EN EL PROCESO DE MIGRACIÓN IRREGULAR DESDE EL TRIÁNGULO NORTE CENTROAMERICANO
por RUTH ELIZABETH PRADO PÉREZ Y ADRIANA GONZÁLEZ ARIAS

56. LA MASACRE DE EL PASO, TEXAS: LA SUPREMACÍA BLANCA Y EL PRESAGIO DE UN QUIEBRE CIVILIZATORIO
por ABELARDO RODRÍGUEZ SUMANO

57. GRUPOS PARAMILITARES
por CARLOS ANTONIO FLORES PÉREZ

58. MOVIMIENTOS SEPARATISTAS EN ESPAÑA
por MANUEL MARTÍNEZ JUSTO

59. LAS ARMAS NUCLEARES Y LA SEGURIDAD INTERNACIONAL: AMENAZAS Y ACUERDOS INTERNACIONALES
por JOSHUA TORRES SANDOVAL

60. BASURA ORBITAL Y SEGURIDAD
por CARLOS GABRIEL ARGÜELLES ARREDONDO

VI. INSTITUCIONES Y SEGURIDAD

61. EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LAS NACIONES UNIDAS: GARANTE DEL SISTEMA DE SEGURIDAD COLECTIVA
por ALEJANDRO ALDAY GONZÁLEZ

62. LA POLÍTICA INTERNACIONAL Y LA OTAN
por ALEXANDER MOENS Y HARLEEN ATWAL

63. LA EVOLUCIÓN DE LA POLÍTICA DE SEGURIDAD Y DEFENSA DE LA UNIÓN EUROPEA
por ALEJANDRO CHANONA BURGUETE Y YADIRA GÁLVEZ SALVADOR

64. ¿RECHAZANDO EL COLORADO SPRINGS PLAYBOOK? EL NORAD EN LOS TIEMPOS DE TRUMP
por JOEL J. SOKOLSKY Y JOSEPH JOCKEL

65. EL SISTEMA DEL COMANDO COMBATIENTE DE ESTADOS UNIDOS EN EL HEMISFERIO OCCIDENTAL
por RICHARD J. KILROY, JR.

66. LOS DESAFÍOS DEL MULTILATERALISMO INTERAMERICANO Y LA PERTENENCIA DE MÉXICO A LA OEA
por LUZ ELENA BAÑOS RIVAS

VII. REGIONES Y SEGURIDAD

67. MEDIO ORIENTE Y SEGURIDAD
por MARTA TAWIL KURI

68. LA GUERRA EN SIRIA Y LA SEGURIDAD INTERNACIONAL
por GILBERTO CONDE

69. ÁFRICA SUBSAHARIANA: LA DINÁMICA SEGURIDAD-INSEGURIDAD
por HILDA VARELA BARRAZA

70. LA POLÍTICA DE SEGURIDAD DE LA UNIÓN EUROPEA
por JESSICA DE ALBA ULLOA

71. LA SEGURIDAD INTERNACIONAL EN ASIA
por JOSÉ LUIS LEÓN-MANRÍQUEZ, EDUARDO TZILI-APANGO Y CINTLI A. CÁRDENAS-BARAJAS

VIII. LA POLÍTICA MUNDIAL Y LA SEGURIDAD INTERNACIONAL

72. ESTADOS UNIDOS EN LA POLÍTICA MUNDIAL: REALISMO, IDEALISMO Y PRAGMATISMO
por JESÚS GALLEGOS OLVERA

73. CHINA Y SU POLÍTICA DE SEGURIDAD NACIONAL: ¿HACIA UNA NUEVA CARRERA ARMAMENTISTA?
por ROBERTO HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ

74. RUSIA: ACTOR CLAVE DE LA SEGURIDAD INTERNACIONAL EN EL SIGLO XXI Y SU NUEVA RIVALIDAD CON ESTADOS UNIDOS
por ANA TERESA GUTIÉRREZ DEL CID

75. EL REINO UNIDO: UNA POTENCIA QUE “GOLPEA POR ENCIMA DE SU PESO”
por LORENA RUANO

76. FRANCIA Y LAS DIMENSIONES DE SU POLÍTICA DE SEGURIDAD
por BARTHÉLÉMY MICHALON

77. INDIA Y SU GRAN ESTRATEGIA EN UN MUNDO DINÁMICO
por SARANG SHIDORE

78. JAPÓN Y SU RESPUESTA A LOS RETOS A LA SEGURIDAD REGIONAL EN EL ESTE DE ASIA
por ULISES GRANADOS QUIROZ

79. COREA DEL NORTE Y SU SEGURIDAD ESTRATÉGICA
por EDUARDO ROLDÁN ACOSTA

80. LA POLÍTICA EXTERIOR DE COREA DEL SUR FRENTE A LA AMENAZA NUCLEAR DE COREA DEL NORTE
por CHUN BEEHO

ÍNDICE ANALÍTICO

AGRADECIMIENTOS

LISTA DE AUTORES Y COAUTORES

sociología
y
política

ASOCIACIÓN MEXICANA DE ESTUDIOS INTERNACIONALES

Dr. Modesto Seara Vázquez
Presidente de honor

Comité Ejecutivo (2019-2021)

Mtro. Dámaso Moráles Ramírez
Presidente

Dr. Fausto Quintana Solórzano
Secretario general

Mtra. Ana Luisa Trujillo Juárez
Tesorera

Dr. Carmelo Cattafi Bambaci
Coordinador editorial

Lic. Ilani Valencia Díaz
Secretaria de Organización y Difusión

Lic. Daniela Reyes Rojas
Directora de Vinculación

SEGURIDAD
Y ASUNTOS INTERNACIONALES

TEORÍAS, DIMENSIONES, INTERDISCIPLINAS,
LAS AMÉRICAS, AMENAZAS, INSTITUCIONES,
REGIONES Y POLÍTICA MUNDIAL

coordinadores
ALBERTO LOZANO VÁZQUEZ
ABELARDO RODRÍGUEZ SUMANO

prólogo de
LAURENCE WHITEHEAD

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siglo xxi editores
CERRO DEL AGUA 248, ROMERO DE TERREROS, 04310, CIUDAD DE MÉXICO
www.sigloxxieditores.mx

siglo xxi editores, argentina
GUATEMALA 4824, C1425BUP, BUENOS AIRES, ARGENTINA
www.sigloxxieditores.com.ar

anthropos editorial
LEPANT 241-243, 08013, BARCELONA, ESPAÑA
www.anthropos-editorial.com

Nombres: Lozano Vázquez, Alberto, coordinador | Rodríguez Sumano, Abelardo, coordinador

Título: Seguridad y asuntos internacionales : teorías, dimensiones, interdisciplinas, las américas, amenazas, instituciones, regiones y política mundial / coordinadores, Alberto Lozano Vázquez, Abelardo Rodríguez Sumano

Descripción: Primera edición. | Ciudad de México : Siglo XXI Editores, 2020.

Colección: Sociología y política

Identificadores: e-ISBN 978-607-03-1115-4

Temas: Seguridad pública | Seguridad humana | Seguridad nacional | Terrorismo – Prevención | Seguridad internacional

Clasificación: LCC HV549 S45 | DDC 363.1005

primera edición, 2020
© siglo xxi editores, s. a de c. v.

e-isbn 978-607-03-1115-4

derechos reservados conforme a la ley.
prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio.

Alberto y Abelardo dedican la obra,
respectivamente:

A México.

A Belén y al nacimiento de David,
hermoso milagro de la vida.

PRÓLOGO

En 1500, Tenochtitlán era una de las más grandes maravillas urbanas. Y sin embargo, no tardaría en demostrar que era sumamente vulnerable. “Aunque sea de jade, se quiebra” es la sentencia que en este libro se atribuye a Nezahualcóyotl. Los aztecas no pudieron prever la llegada de los españoles, ni las ventajas militares de sus espadas, escudos de metal y caballos. Menos aun pudieron los pobladores originales presagiar que la viruela no tardaría en asfixiar sus culturas. No obstante, algunos riesgos de seguridad ya se distinguían claramente: los pueblos dominados bien podían estar más que dispuestos a derrocar a sus opresores, sobre todo si los dirigentes del imperio estaban divididos. Y Tenochtitlán estaba en el centro de un lago de agua salada. Sólo podía sobrevivir si sus dirigentes permanecían alertas y unidos, y se mantenía a salvo su infraestructura (el abasto urbano de alimentos y los delicados acueductos que llevaban agua fresca desde las montañas circundantes). En 1520 los imponderables de la seguridad eran tales para ambas partes que el resultado tenía que ser una victoria cerrada, como se le reveló a Cortés durante “la noche triste”. Los aztecas podrían haber resistido por un tiempo manteniendo a raya a los españoles y a sus aliados hasta aprender de ellos lo necesario para su seguridad. En cambio, una de las grandes civilizaciones del siglo XVI simplemente “se quebró” con profundas consecuencias que reverberan por doquier en las Américas hasta el día de hoy. De haber sabido Atahualpa lo que sabía Pizarro de la suerte de Moctezuma, también los incas podrían haberse defendido con mayor efectividad unos años después. Estas dramáticas experiencias de la conquista confirman la verdad más general de que la buena inteligencia es un ingrediente vital de la seguridad del régimen. Y aún hoy, entender los temas de seguridad es una necesidad existencial para la humanidad en su conjunto.

Cuando los seres humanos –al igual que otros animales– perciben que su seguridad básica se encuentra amenazada, el estado de alerta se agudiza apremiándolos a reaccionar para poder sobrevivir. No sólo los individuos, sino también los grupos, las comunidades, las naciones, e incluso las civilizaciones reaccionan –y a menudo reaccionan de manera exagerada– ante lo que consideran amenazas fundamentales a la seguridad. Pero las percepciones subjetivas de amenaza son una cosa, y los estados objetivos de peligro pueden ser muy diferentes, como vieron los aztecas. Para minimizar los riesgos, los humanos necesitan registrar una vasta gama de contingencias posibles, y también necesitan verse a sí mismos con escepticismo, desde una distancia crítica. El mundo natural y el mundo social deben ser considerados en este equilibrio. Este volumen demuestra que una comprensión adecuada de los riesgos de seguridad requiere una cobertura temática muy amplia, así como áreas de especialización y análisis de fondo. Algunas amenazas colectivas, como la actual pandemia de la COVID-19, inicialmente sólo despiertan interés en una selecta comunidad epistémica, pero la falta de atención generalizada puede dar lugar a una preocupación obsesiva una vez que se ha traspasado cierto umbral percibido de daño. Otros peligros, como el cambio climático acumulativo, surgen tan lenta e insidiosamente que para cuando atraen la atención pública puede ser muy tarde para encontrar soluciones de último momento, sin importar las respuestas que puedan ofrecer los expertos. Algunos desastres naturales, como los terremotos, las erupciones e incluso las colisiones de asteroides, pueden pronosticarse, pero sus efectos no pueden evitarse por completo debido a la gran incertidumbre sobre el momento y el lugar en que ocurrirán. Los únicos remedios existentes son post hoc, e implican no sólo prevención, sino (con suerte) alguna mitigación.

La mayoría de las preocupaciones por la seguridad se relacionan con conductas humanas peligrosas y autodestructivas, más que con la inexorable actividad de las fuerzas naturales: pensemos en la proliferación nuclear; la apropiación de recursos básicos (como el agua en gigantes presas fluviales que pueden provocar incluso las guerras); la inseguridad cibernética; el chovinismo contra las minorías y los grupos marginales; la migración forzada; y varios más. Aunque, si bien desde una visión estrecha, los “estudios de seguridad” pueden convertirse en una técnica de Estado para imponer costos asimétricos a los excluidos, el enfoque más amplio de esta colección de ensayos implica un interés independiente y reflexivo en el bienestar humano general a largo plazo.

En el campo académico de las Relaciones Internacionales, que es cada vez mayor, el tema de la “seguridad” siempre ha ocupado un lugar destacado, pero ha sido sólo en este siglo que las divergencias conceptuales latentes han tomado la forma de confrontaciones entre las facciones de escuelas y doctrinas que compiten entre sí. El llamado “realismo” y el concepto de Realpolitik, de algún modo relacionado con aquél, solían dominar el debate académico prevaleciente en cierta medida eurocéntrico. Pero una gama de impugnadores ahora cuestionan el campo, entre los que se encuentran globalistas, feministas, constructivistas y postestructuralistas. Desde sus diferentes posiciones, todas estas facciones denuncian el carácter estatocéntrico y reduccionista de la vieja ortodoxia, con lo cual, o bien amplían la definición de “seguridad” para incluir una serie de cuestiones más comprensivas y más interactivas (más allá de las simples reacciones nacionales ante las amenazas externas a la soberanía), o bien redefinir la agenda en otros términos (por ejemplo, “regímenes de seguridad” que abarcan múltiples Estados) –o quizás un “orden mundial global” (regulado por el derecho, los mercados, tal vez incluso por los valores liberales)–. Las propuestas alternativas que se ofrecen incluyen un giro hacia la “seguridad del mercado” (para proteger los derechos legales de comerciantes, inversionistas y financieros), y hacia la “seguridad humana” (con un énfasis en los pueblos más que en los Estados del mundo), y ahora, con mayor urgencia que nunca, hacia la “seguridad ambiental” (para dar prioridad a la biosfera como un todo, no sólo a su componente humano). En resumen, el tema que esta obra abarca se ha expandido y diversificado de manera reciente mucho más allá de su ámbito original.

Ahora bien, la grandeza de esta agenda intelectual no debería deslumbrar a los académicos estudiosos de la seguridad cegándolos ante la realidad de que la mayor parte del tiempo la mayoría de la gente debe dedicar su energía a enfrentar las preocupaciones más rutinarias de la vida diaria. Los riesgos y peligros de pequeña escala pueden estar siempre presentes, mientras que las crisis existenciales colectivas son situaciones insólitas y abstractas. Sin embargo, una crisis repentina como la pandemia del 2020 puede obligar abruptamente a hacer una reevaluación drástica. Estas conmociones súbitas en la rutina diaria dejan a la vista verdades que son permanente motivo de preocupación para los especialistas de seguridad, pero que no pueden mantener la atención del público en general sino en periodos de emergencia grave e ineludible. En tiempos normales, esta ansiedad existencial es en gran medida asunto de especialistas y de una minoría. Esto ocurre debido a la muy buena razón de que otros asuntos urgentes siempre exigen la atención de casi toda la gente. En cualquier caso, para cuando un peligro en verdad fundamental efectivamente se instaura en la conciencia colectiva, las dificultades podrían ser muchas y el tiempo escaso para que el común de la gente sea capaz de enfrentarlo.

Así que de manera consuetudinaria, las preocupaciones de seguridad normalmente se delegan a los dirigentes, los gobernantes o las agencias de seguridad especializadas. Ahora bien, quienes están en posición de decidir pueden ser proclives a errar en sus juicios o en las especificaciones de los temas en cuestión. A final de cuentas, tienen incentivos profesionales para aprovechar el pánico periódico en materia de seguridad (que puede ser genuino, pero también puede ser deliberadamente inducido), y quizá también para mantener a la gente en la ignorancia si consideran que los peligros que acechan en el horizonte son inmanejables. Encontrar el punto de equilibrio entre el conocimiento profesional sobre seguridad (con su consiguiente mentalidad de grupo) y los instintos populares de autoconservación es un reto mayor. Esto puede generar desconfianza y una secreta formulación de políticas públicas que por sí mismas se conviertan en una importante fuente de peligro colectivo. Quizá los expertos estén en lo correcto, pero puede ocurrir que un liderazgo imprudente pase por encima de ellos (el gobierno de Trump lo demuestra con claridad). O pueden equivocarse, y abusar de su poder (por ejemplo, con la “guerra contra las drogas”, conveniente para el presupuesto, pero interminable y destinada al fracaso). O bien pueden unirse la arrogancia de los dirigentes y el oportunismo de los expertos en seguridad para maximizar un error político (así la guerra de Vietnam). En cualquiera de los tres escenarios, el ciudadano común es relegado; excepto para servir de carne de cañón, para pagar la factura o para convertirse en “daño colateral”.

Otro riesgo laboral para los analistas profesionales de la seguridad es la tendencia a desestimar otras preocupaciones legítimas. De hecho, pace Hobbes, aun en su definición más amplia, la seguridad humana no triunfa en todos los objetivos competitivos, debe valorarse en contraste con una serie de objetivos colectivos en competencia. El arte de vivir exitosamente en una sociedad (eudaimonia) implica equilibrar el imperativo de la seguridad con otros designios fundamentales, como la libertad, la solidaridad, la prosperidad y la autorrealización.

La ambiciosa y oportuna edición de esta obra ofrece material en abundancia para apoyar estas tesis globales. Es un ajuste mesurado a los reflejos habituales de falta de atención, sucedidos de reacciones exageradas, reforzados por una delegación excesiva de funciones y una manipulación política oportunista, tan comunes en el ámbito de la formulación contemporánea de políticas de seguridad. Ofrece una guía amplia y con múltiples perspectivas para pensar con claridad sobre los dilemas de seguridad prevalecientes, entre ellos, cómo distinguir las muchas variantes del peligro (por dominio, por escala, por periodo de tiempo y por antídoto), y cómo un público informado puede juzgar por sí mismo y evitar la dependencia de las narrativas propagadas desde arriba. El público lector al que este libro se dirige es amplio, e incluye académicos, estudiantes y el “público informado” de Latinoamérica así como de otros lugares del mundo. El hemisferio occidental (incluyendo a Canadá y a Estados Unidos, además de la OEA, el Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica, los Comandos Norte y Sur de Estados Unidos, y hasta la OTAN) constituye el énfasis geográfico de la obra; no obstante, desde luego, también se toman en cuenta tendencias clave en el resto del mundo, especialmente el reciente “ascenso de Asia” y las perspectivas más amplias del “Sur Global”. Esa visión comprensiva es su gran ventaja, pues hasta ahora ha sido excesivo el razonamiento sobre la seguritización de las políticas públicas que se ha filtrado a través del prisma de las potencias hegemónicas y sus elites privilegiadas. El libro es una iniciativa valiosa (que hacía mucha falta) para ofrecer un contrapeso a tales distorsiones, así como para reformular debates sobre el riesgo y la inseguridad en términos que respondan a las realidades vividas por la mayoría de la gente de Nuestra América.

La pandemia actual y el flagelo del narcotráfico con su consiguiente criminalidad violenta y transnacional, son dos de los peligros más graves que amenazan la seguridad de los pueblos latinoamericanos. A la par del movimiento de la “Rebelión contra la Extinción” abanderado por Greta Thunberg, exhiben los recientes fracasos de quienes con cortedad de miras formulan las políticas globales, así como su imprudente indiferencia hacia la seguridad básica de las generaciones venideras. Pero repensar la seguritización no es hacer un servicio sólo a los jóvenes. Ahora resulta igualmente claro que las pandemias pueden destruir el tejido social que protegía a los pensionados y a las personas mayores y vulnerables, y que la criminalidad desenfrenada amenaza la integridad de la familia y la vida de las comunidades por generaciones. El cambio climático es una amenaza para viejos y jóvenes por igual.

Ante la ausencia de ideas bien fundamentadas en cuanto al manejo de riesgos, estas amenazas pueden desencadenar reflejos hobbesianos, como adoptar la protección inmediata sin tomar en cuenta el sacrificio de las libertades básicas. Las reacciones exageradas de pánico y la adhesión a los “hombres providenciales” ponen en riesgo la auténtica seguridad que estos pretenden garantizar. América Latina necesita urgentemente edificar una experiencia y una capacidad analítica de la seguridad que le sean propias. También necesita profundizar en la comprensión pública de los múltiples peligros que afronta el subcontinente, a fin de apoyar a estas comunidades epistémicas emergentes y cuidarse de que las agencias de seguridad sean tomadas por mezquinos intereses antipopulares. Ciertamente, la región debe aprender de otros lugares y adoptar nuevas ideas que le sean relevantes; pero sobre todo debe desarrollar respuestas que sirvan a las necesidades de su propia gente. Este volumen –resultado de la colaboración entre la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI) y Siglo XXI Editores, bajo la coordinación de los profesores Alberto Lozano y Abelardo Rodríguez Sumano– es un esfuerzo valiente y llega en el momento justo para avanzar hacia estos objetivos.

Laurence Whitehead
Senior Research Fellow, Nuffield College, Oxford University
Chairman of the IPSA Research Committee 51 –
On International Political Economy
Oxford, 1 de agosto de 2020.

PREFACE

In 1500 Tenochtitlan was one of the world’s greatest urban marvels. But it soon proved extremely vulnerable. As Nezahualcoyotl is reported (here) to have said: “aunque sea de jade, se quiebra” (even though it is made of jade, it can break). The Aztecs could not have foreseen the arrival of the Spaniards, or their military advantages with swords, metal shields, and horses. Still less could Native Americans anticipate how smallpox might soon engulf their civilizations. But some security risks were already clear –subject peoples might be keen to overthrow their oppressors, especially if the empire’s leadership was divided. And Tenochtitlan was in the centre of a saltwater lake. It could only survive if its leadership was alert and united, and its infrastructure (urban food supplies and the delicate aqueducts bringing fresh water from the surrounding mountains) remained secure. In 1520 the security imponderables were so great on each side that the outcome was a close call, as Cortés discovered during “la noche triste”. The Aztecs might have resisted long enough to hold the Spaniards and their allies at bay until they could learn from them what they needed for their security. Instead, one of the sixteenth century’s great civilizations simply “se quebró” –with profound consequences that reverberate throughout the Americas to this day. A few years later, had Atahualpa known what Pizarro knew of the fate of Moctezuma, the Incas might also have defended themselves more effectively. These dramatic experiences of conquest confirm the wider truth that good intelligence is a vital ingredient of regime security. And still today, understanding security issues is an existential necessity for humanity as a whole.

When humans perceive their basic security to be under threat they (like other animals) become intensely alert, and are primed to react so that they may survive. Not just individuals, but also groups, communities, nations and even civilizations react –and often even over-react– to what they judge to be fundamental security threats. But subjective threat perceptions are one thing, objective states of danger may be quite different –as the Aztecs found. To minimize risk humans need to scan a vast array of possible contingencies, and they need also to view themselves skeptically, as from a critical distance. Both the natural and the social worlds have to be weighed in this balance. As this volume demonstrates, a proper understanding of security risks requires great breadth of coverage, as well as areas of specialism and depth. Some collective threats (like the current Covid-19 pandemic) are initially only of interest to a select epistemic community, but generalized inattention can give way to obsessive concern once a perceived threshold of harm has been breached. Other dangers (like cumulative climate change) emerge so slowly and insidiously that by the time they catch public attention it may be too late to save the day, whatever responses the experts can offer. Some natural disasters (earthquakes, eruptions, even asteroid strikes) can be anticipated but not countermanded because the timing and location is too uncertain. The only available remedies are post hoc involving not prevention only (with luck) some mitigation.

Most security concerns relate to dangerous and self-destructive human behavior rather than to such relentless operation of natural forces –think of nuclear proliferation; resource appropriation (e.g. vast river dams and associated water wars); cyber-insecurity; chauvinism against minorities and out-groups; forced migration –this list could be extended almost indefinitely. So although on a narrow view “security studies” can become a state technique for imposing asymmetric costs on outsiders, this collection’s broader approach implies a more detached and reflective concern with overall human well-being in the longer run.

In the ever-growing academic field of international relations the topic of “security” has always occupied pride of place, but it is only in the present century that latent conceptual divergences have crystallized into frontal clashes between the massed ranks of competing schools and doctrines. So-called “realism”, and the somewhat related concept of realpolitik used to dominate the prevailing somewhat Eurocentric scholarly debate. But a variety of challengers now contest the field- including globalists, feminists, constructivists and post-structuralists. From their different standpoints all these factions denounce the state-centric and reductionist nature of the old orthodoxy, and therefore either broaden the definition of “security” to include a wider and more interactive set of issues (beyond mere national reactions to external sovereignty threats), or redefine the agenda in other terms (e.g. “security regimes” embracing multiple states) –or perhaps a “global world order” (regulated by law, markets, maybe even liberal values). The alternative proposals on offer include a shift towards “market security” (protecting the legal rights of traders, investors, and financiers); and “human security” (with a focus on the peoples rather than the states of the world); and now more urgently than ever “environmental security” (prioritizing the biosphere as a whole, not just its human component alone). In sum, the subject matter covered by this volume has recently expanded and diversified far beyond its original domain.

But the grandeur of this intellectual agenda should not blind security scholars to the reality that most of the time most people must devote their energies to dealing with the more routine concerns of everyday life. Small scale risks and dangers may be ever-present, whilst collective existential crises are rare and abstract predicaments. However, a sudden crisis like the 2020 pandemic can abruptly force a drastic re-evaluation. Such abrupt shocks to routine existence lay bare truths that permanently preoccupy the security specialists but that cannot hold the attention of the wider public except in periods of dire and inescapable emergency. In normal times such existential angst is very much a specialist and minority concern. This is so for the very good reason that other pressing matters always require most people’s attention. In any case, by the time a truly fundamental danger does force itself into collective awareness, it could well be too late (or too difficult) for most people to handle.

So, as a matter of routine, security concerns are typically delegated to leaders, rulers, or more specialized security agencies. However, these decision-makers can be prone to misjudging/mis-specifying the issues at stake. After all they have professional incentives to capitalize on periodic security panics (which may be genuine, but can also be deliberately contrived), and perhaps also to keep ordinary people in the dark when they judge the dangers loom on the horizon to be too intractable. Striking the right balance between security expertise (with its attendant groupthink) and popular instincts for self-preservation is a further challenge. This can produce mistrust and secretive policy-making that may itself become a major source of collective danger. The experts can be right, but over-ruled by careless leadership (as the Trump administration clearly shows). Or they can be wrong, and over-mighty (for example, about the budgetarily convenient but unwinnable and unending “war on drugs”). Or both arrogant leaders and opportunist security experts can unite to maximize a policy error (the Vietnam War). Under all three scenarios the ordinary citizen is set aside –except for providing the cannon fodder and footing the bill, or becoming “collateral damage”.

Another occupational hazard for professional security analysts is the tendency to disregard other legitimate concerns. In fact, pace Hobbes, even on the most encompassing definition of human security it does not trump all competitive objectives, it must be weighed up in comparison to an assortment of competing collective objectives. The art of living successfully in a society (eudaimonia) involves balancing the imperative of security against other fundamental goals, including freedom, solidarity, prosperity, and self-realization.

This ambitious and timely edited collection provides ample material in support of these overarching theses. It is a thoughtful corrective to the standard reflexes of inattention, followed by over-reaction, reinforced by excessive delegation and opportunistic political manipulation –all quite common in the realm of cotemporary security policy-making. It provides wide-ranging and multi-perspectival guidance to clear thinking about prevalent security dilemmas –including how to distinguish between the many variants of danger (by domain, by scale, by timeframe, and by antidote); and how an informed public can judge for itself and avoid dependence on the narratives propagated from above. The intended audience for this book is wide, and includes scholars, students, and the “informed public” of Latin America and beyond. The western hemisphere (including Canada and the US, and covering the OAS, NORAD, US Northern and Southern Commands, and even NATO) provides the geographical focus of the collection, but of course it also takes into account key trends in the rest of the world, notably the recent “rise of Asia”, and the wider perspectives of the “Global South”. That breadth of focus is a great advantage, since up to now too much reasoning about the securitization of public policies has been filtered through the prism of hegemonic powers and their entitled elites. The book is a worthy (and overdue) initiative to counter such distortions, and to recast debates over risk and insecurity in terms that address the lived realities of most people in Nuestra América.

The current pandemic, and the scourge of drug trafficking and associated transnational violent criminality both figure among the greatest dangers threatening the security of the peoples of Latin America; together with the “Extinction Rebellion” movement flagshipped by Greta Thunberg they expose the recent failings of myopic global policymakers, and their reckless disregard for the basic security of coming generations. But rethinking securitization is not just a service to the young. It is equally clear now that pandemics can destroy the social fabric that used to protect pensioners and the vulnerable elderly; and that unrestrained criminality threatens the integrity of family and community life across the generations. Climate change threatens old and young alike.

In the absence of well-founded ideas of risk management such menaces can trigger Hobbesian reflexes, including the embrace of immediate protection regardless of the sacrifice of underlying freedoms. Panicky over-reactions, and the embrace of “hombres salvacionistas” jeopardise the genuine security they purport to assure. Latin America needs urgently to build up its own security expertise and analytical capacity. At the same time it also needs to deepen public understanding of the multiple dangers facing the sub-continent, in order to support such emerging epistemic communities, and to guard against the capture of security agencies by narrow anti-popular interests. The region should certainly learn from elsewhere, and borrow new insights where relevant, but it must above all develop responses that serve the needs of its own people. This volume –product of a collaboration between AMEI (the Asociación Mexicana de Estudios Internacionales), and the Siglo XXI Publishing house, co-ordinated by professors AlbertoLozano and Abelardo Rodríguez Sumano– is a valiant and well-timed effort to further such objectives.

Laurence Whitehead
Senior Research Fellow, Nuffield College, Oxford University
Chairman of the IPSA Research Committee 51 –
On International Political Economy
Oxford, August 1 2020.

INTRODUCCIÓN

La Tierra –nuestra casa–, la biodiversidad y la vida humana están en peligro. En 2020, la combinación de una pandemia y el cambio climático ha volteado de cabeza nuestras teorías, percepciones y prioridades. La pandemia ha golpeado a seres humanos, gobiernos e instituciones de todo el mundo.

El 2020 despertó de golpe con algo que ya se sabía entre la comunidad científica desde hace tiempo: la vulnerabilidad de los humanos ante enfermedades infecciosas tiene el serio potencial de ampliar los riegos en el sistema de salud a nivel global. Hoy, la COVID-19 se ha convertido en la amenaza más apremiante y urgente a la seguridad internacional que se magnifica por la profunda globalización, la urbanización, los medios de transporte, la movilidad humana, la producción de comida, la interacción entre animales y humanos, los enfoques estatales y las asimetrías en los sectores y regiones más pobres del planeta.

De esta forma, la pandemia es una amenaza a la seguridad nacional e internacional porque destruye la vida, la salud y la productividad, y puede alcanzar la escala de una guerra, de desastres naturales o de crisis financieras. En suma, provoca efectos nocivos en cascada donde hay mayores vulnerabilidades y riesgos, magnificando estragos a la economía internacional, el desarrollo, la industria aeronáutica, el turismo, la aviación, la infraestructura y el sistema de salud. No en vano, la tormenta en marcha está sacudiendo el orden internacional del último siglo y nos regresa a repensar el mundo por lo menos desde la pandemia de 1918 y la Gran Depresión de 1929.

Justo por estos fenómenos de inseguridad, el presente libro estudia a la seguridad desde un muy amplio espectro. Lo hace desde la disciplina de Relaciones Internacionales y otras afines. Toma a la seguridad en tanto objeto de estudio para analizarlo como un complejo poliedro con muchas caras, ángulos y niveles. Ella demanda nuestra atención como académicos, tomadores de decisiones, ciudadanos o simples habitantes del planeta.

Más que nunca, por la globalización, la interdependencia y los medios de comunicación, podemos percibir que la inseguridad es ubicua. Condiciones de inseguridad prevalecen en todas partes del mundo y tocan comunidades, familias, mujeres, niños, pueblos originarios, migrantes, obreros, campesinos, lo mismo que ríos, bosques, mares, océanos, gobiernos, Estados, empresas, alimentos o, como ya hemos experimentado, la salud a nivel global. Esta ubicuidad de la inseguridad complejiza todo al atravesar aspectos económicos, financieros, políticos, sociales, culturales, jurídicos y geopolíticos. Alcanzar seguridad es, tal vez, el objetivo inmediato más importante de personas y gobiernos a nivel planetario.

Por si fuera poco, hay un contexto que nos plantea un cambio y continuidad en las reglas de la política mundial y las imbricaciones de todos los niveles de análisis que es importante señalar y que permean de una u otra manera las secciones y capítulos de este libro. Al respecto podríamos enunciar, al menos:

1]Una abierta confrontación –con sus respectivas alianzas– por el liderazgo mundial entre Estados Unidos y China.

2]El orden multilateral que nació de dos guerras mundiales se encuentra en profunda crisis para dar respuesta y generar consensos en el sistema internacional y hoy se discute el camino hacia una nueva gobernanza global en dimensiones inciertas.

3]La emergencia de nacionalismos y populismos de izquierda y derecha –en detrimento de la democracia, la rendición de cuentas y la transparencia– son nocivos para las decisiones que atañen a la humanidad entera.

4]El capitalismo salvaje y la trasnacionalización pulverizan los controles estatales.

5]Tensiones milenarias entre el Islam y Occidente presagian la continuidad de conflictos interétnicos y religiosos en el siglo XXI.

6]Divergencias en ideologías y cálculos de poder ponen en riesgo una gobernanza global para hacer frente a la pobreza, la escasez de agua, el desabasto, el uso de energía, la salud y el desarrollo económico y social.

7]El cambio climático es una amenaza transversal que afecta a la Tierra entera.

8]El Estado nacional westfaliano es disfuncional para atender las migraciones internacionales por guerras étnicas y civiles, genocidios, violencia, pobreza y sequías.

9]África, Medio Oriente y América Latina requieren repensar su devenir en esta época de cambio y transición. Sin ellos es imposible construir una seguridad humana con alcances verdaderamente globales.

10]El sistema internacional es disfuncional para operacionalizar los cambios que se requieren en la construcción de una nueva gobernanza global ya que los principales actores son estatocéntricos por antonomasia.

Cambio y continuidad en el centro gravitacional del poder

Desde una perspectiva histórica y geopolítica, el centro de poder osciló entre el año 27 de nuestra era y el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa. A partir de 1945 uno de los centros de gravedad de la política mundial se movió a Estados Unidos y su zona de influencia se trasladó al hemisferio occidental. De esta manera, el continente pasó a formar parte de la política mundial que se libró desde el siglo XVI hasta la actualidad. Esa transición es vista con una mirada geoestratégica desde México y el conjunto de las Américas. En este tenor, con base en la disputa en marcha entre Estados Unidos y China, emerge una pregunta: ¿le tocará a nuestra generación atestiguar –si hay condiciones– un cambio del epicentro del poder a Asia, con China a la cabeza? Si éste fuera el caso, ¿en qué condiciones sería?

Por otra parte, una de las constantes de los Estudios de Seguridad pasa por la gran producción anglosajona encabezada por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia, además de la Escuela de Copenhague y la Europa Continental; sin lugar a dudas sus aportes a las Relaciones Internacionales o los Estudios de Seguridad son relevantes pero insuficientes para entender temas como la paz, la geopolítica, la gran estrategia y la cultura del Medio Oriente, África o América Latina. Por esas razones, la labor de los coordinadores y las y los autores de este libro de dialogar con un conocimiento que está abierto a otras experiencias y tradiciones en la comprensión de la seguridad, los asuntos internacionales y la política mundial desde México y América Latina.

De la contribución

Frente al enorme reto de comprender la seguridad y con una mirada de conjunto, el libro incluye 80 capítulos que, desde sus aportaciones: 1] exponen diferentes teorías y enfoques para comprender y alcanzar la seguridad, 2] analizan varias de sus dimensiones; 3] abordan de manera interdisciplinaria el tema; 4] observan al continente Americano en diferentes casos y temas; 5] estudian diversas amenazas y riesgos que actualmente existen en el mundo; 6] exploran instituciones que se encargan de buscar la seguridad o de proveerla con intereses diversos; 7] examinan la seguridad por regiones del mundo y 8] nos ofrecen una actualización de las tensiones de la seguridad internacional entre las potencias que configuran la política mundial contemporánea.

El esfuerzo de lograr un volumen de esta magnitud se concibió desde la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI) en 2018 y poco a poco fue tomando forma, tanto a través de los objetivos y contenidos planteados como de las redes académicas de ambos coordinadores. La confianza, el interés, el entusiasmo y, principalmente, las aportaciones intelectuales de todas las y los autores, han hecho que este libro pueda significar realmente una contribución a los Estudios de Seguridad, a la disciplina de Relaciones Internacionales y más allá.

Sobre la obra

Esta obra ofrece una visión comprensiva de la seguridad, los asuntos internacionales y locales, las relaciones interamericanas y la política mundial. Su contribución reside en la enorme amplitud de miras que ofrece al incorporar múltiples aspectos de la seguridad en un solo volumen. Actualiza nuestra reflexión de porqué la seguridad es más que nunca multidimensional. Académicos, tomadores de decisiones, miembros de las Fuerzas Armadas y estudiantes pueden recurrir a este volumen para entender mejor desde aquellos problemas que tocan su realidad cotidiana hasta los problemas geopolíticos más complicados de diversas regiones del mundo. De su consulta, los lectores podrán entender (o deducir) cómo es que aspectos tan disímiles puedan tener una interconexión de seguridad o inseguridad como, por ejemplo, el cambio climático y las pandemias; las identidades y la violencia; o las políticas migratorias y la multiplicación de pandillas; cruces temáticos que, en su combinación razonada, pueden ayudar a explicar un problema determinado o a vislumbrar de manera más clara la hibridez de ciertas amenazas.

Se trata de un libro que arranca justo en el inicio de la tercera década del siglo XXI que, como pocos en lengua española, ofrece diversidad analítica y excelente nivel en cada uno de sus ochenta capítulos. Así, cumple con una función propia de la academia: proveer de herramientas epistémicas que orienten la comprensión de los riesgos y las amenazas a la seguridad, en distintos niveles y sectores, y que sean eventualmente útiles a los diseñadores de políticas públicas, a los tomadores de decisiones del Estado y al público en general interesado o afectado por estos temas. No obstante, como todo conocimiento, el saber es imperfecto e inacabado.

Con todo, consideramos que la obra en general logra reflejar la vasta complejidad, intensidad y relevancia de la seguridad en los asuntos internacionales, posibilitando que los lectores identifiquen la preeminencia de los temas y, a partir de su lectura, profundicen posteriormente mucho más sobre la base de los contenidos. En este sentido, cada capítulo (y las referencias a las que recurre) es una guía útil para continuar investigando sobre cada tema.

Sobre los autores

El valor del libro reside, en gran parte, en la calidad de las plumas que en él escriben. Juntar a varios autores vinculados (directa o indirectamente) a la seguridad es difícil; juntar a muchos es aún más complicado. Esta obra logra concentrar el pensamiento de 94 autoras y autores con experiencia en sus respectivos temas. Nuestra convocatoria se abrió a una significativa diversidad de perfiles académicos de distintas nacionalidades, de universidades públicas y privadas; investigadores, diplomáticos, funcionarios y militares; todos de alta calidad académica y especialistas en los temas para los que se les convocó a escribir. Su prestigio y experiencia les precede. Varios de ellos han atestiguado de primera mano la toma de decisiones que afecta la realidad de sus países y la vida de miles de ciudadanos en términos de seguridad, y otros más han dialogado, cuestionado o confrontado con sus ideas o acciones esa toma de decisiones.

El grueso de los trabajos los escriben investigadores de tiempo completo dedicados a la academia, como Arturo Santa Cruz, Víctor Mijares, Isidro Morales, Marta Tawil, Marcela López-Vallejo, Jessica De Alba, Manuel Martínez, Héctor Cuadra, entre muchos otros. Algunos académicos además han sido miembros o activistas en organizaciones no gubernamentales de derechos humanos, de migrantes, de mujeres o de colectivos, como Manuela Lavinas Picq, Marianne Marchand, Alejandro Anaya, Laura Carlsen y Javier Urbano. También hay perfiles de autores que cuentan con experiencia en la academia y la toma de decisiones como exconsejeros de seguridad nacional o defensa de sus países como Craig Deare, Sigrid Arzt o Rut Diamint. Hay autores que han sido miembros del sector seguridad de sus países como Richard Kilroy (Comandos Sur y Norte) y Todd Hataley (Real Policía Montada), pero que también cuentan con una extensa vida académica. Otros más han sido funcionarios civiles como Gabriel Farfán, Gerardo Rodríguez Sánchez Lara, Carlos Flores, Tomás Martínez y Alexis Herrera. O bien, Elvira María Restrepo, quien fue consejera para los acuerdos de paz en Colombia del presidente Santos.

El libro también cuenta con algunos embajadores y exembajadores como Olga Pellicer, Pedro González, Eduardo Roldán, Beeho Chun, así como la actual embajadora de México ante la Organización de Estados Americanos (OEA), LUZ Elena Baños, o el director del Instituto Matías Romero de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, Alejandro Alday. También hay perfiles académicos que han sido consultores de instituciones de seguridad, defensa o política exterior como Joel Sokolsky, Alexander Moens, Marcos Pablo Moloeznik, Jorge Chabat, Alejandro Chanona, César Villanueva, Jorge Schiavon y Fernando Aragón. Asimismo, hay autores con experiencia en la docencia de las fuerzas armadas como Jesús Gallegos, Arturo Ponce, Leonardo Curzio, Yadira Gálvez, Thiago Rodrigues y Marina Kalil.

Muchos de ellos también incursionan en el periodismo como columnistas, comentaristas en medios de comunicación o bien en la conducción de programas de radio y televisión. Esa experiencia de los autores provee de una mirada más enriquecida y garantiza la amplitud del espectro de diálogo entre tomadores de decisiones, la academia y la sociedad que buscamos en esta obra colectiva.

De los límites del libro: ampliación contra profundización

the depth vs. breadth debate