Cubierta_para_epub_2021.jpg

Yo Servidor

El arte de servir para triunfar

Raúl Alfonso Camacho Rodríguez

Caracas, 2019

dfgfvhgjgj

1ª Edición Arte & Parte, Argentina 2012

2ª Edición Grafismo Taller Editorial, Venezuela 2013

© Raúl Alfonso Camacho Rodríguez

© Araca Editores, 2019

Caracas, Venezuela

Teléfonos: +58 412 270477

aracaeditores@gmail.com

Coordinación Editorial: Felgris Araca

Diseño de Cubierta: José Alejandro Ruiz Aracas

Diagramación: José Alejandro Ruiz Aracas

Corrección: Evelin Aracas

Depósito Legal: DC2019000659

ISBN: 978-980-7412-44-5

Agradecimiento

Doy gracias a Dios, a mis padres Héctor (Tico)

y Diana Coromoto (Coro) por haberme dado

lo más valioso para mí, la vida.

Ahora me toca hacer lo mejor con ella.

para ti

Con el tiempo aprendimos a conectarnos con el mundo,

a ver lo que nos sorprende,

a escuchar lo que nos motiva,

a movernos ante las acciones a realizar, a compartir con el otro.

Somos servidores y por ende creadores del Mundo.

Utilizamos puentes en nuestro andar.

Los constructores de esas bases somos nosotros mismos,

para servir desde la Paz.

Raúl Alfonso Camacho Rodríguez

Contenido

dfgfvhgjgj 4

Introducción 12

Prólogo 14

CAPITULO I 18

EL Servicio y el Yo Servidor 18

CAPITULO II 24

La Energía del servicio 24

CAPITULO III 38

A la búsqueda del servidor 38

CAPITULO IV 46

Un Servidor exitoso se hace aliado

del aprendizaje 46

CAPITULO V 54

El Servidor comparte su entusiasmo

para triunfar 54

CAPITULO VI 60

A la búsqueda del cliente 60

CAPITULO VII 68

Los Estilos sociales del Servicio 68

CAPITULO VIII 76

Servidores Excelentes para Triunfar 76

CAPITULO IX 86

El Servidor comunicador 86

CAPITULO X 94

Promesas Promesas 94

CAPITULO XI 98

Quejas para triunfar 98

CAPITULO XII 106

Cambios para triunfar 106

CAPITULO XIII 118

Servir, Conectar, Inspirar y transformar

para triunfar 118

CAPITULO XIV 126

El Servidor en el Remix empresarial 126

CAPITULO XV 136

Herramientas claves para el servidor

que triunfa 13

Glosario 142

Bibliografía 148

INTRODUCCIÓN

En el año 2012 yo tenía mi libro propio de cabecera: la primera edición del “Yo Servidor: el arte de servir para triunfar”. Y desde entonces he pensado que logré uno de tantos sueños como lo era escribir y editar internacionalmente un libro con mis experiencias como servidor, coach organizacional y facilitador de innumerables talleres en diferentes países.

Usted tiene en sus manos un compendio de experiencias basadas principalmente en la “Gerencia del Servicio” como un primer recurso para triunfar. Sin embargo, también tiene una herramienta para descubrir ese “Yo Servidor” que le permitirá ser un triunfador en contextos que van más allá de lo gerencial: La familia, la amistad, la pareja, entre otros. Todos son ámbitos donde convergen clientes y servidores.

Esta tercera edición destaca por su aporte a la cultura organizacional con el capítulo llamado El servidor en el remix empresarial el cual fue incorporado desde la segunda edición. Allí abordo algunos aspectos sobre la gerencia del servicio que se presentan en las empresas e instituciones y cómo mezclar esa información con el carácter holístico que en definitiva caracteriza a mi libro. A su vez, tal como lo hice en la primera edición, he agregado un Glosario en el que defino algunos términos con la intención de aclarar exactamente qué quise reflejar al incorporarlos al texto. Cabe destacar que algunos de estos términos podrían tener un significado diferente en los diccionarios convencionales de la lengua.

Siempre voy a insistir que las empresas son un conjunto de emociones representadas por personas que están al servicio del mundo. Muchos autores opinan lo mismo que yo.

Algunos pensarán que hay mucho por hacer para “cambiar al mundo” y que es un poco difícil obtenerlo. Yo digo que es totalmente factible, y que así sea un pequeño paso, eso significa que se está haciendo el trabajo y vamos directo a esa meta maestra.

Bienvenidos al “Arte de servir para triunfar”

Raúl Alfonso Camacho Rodríguez

@ElCoachRaul

PRÓLOGO

El principal reto de América Latina, hoy en día, es hacer que las cosas pasen. Eso puede sonar sencillo. Sin embargo, cuando fijamos la mirada en los últimos cuarenta años, Latinoamérica se ha destacado por su rol pasivo ante las grandes tendencias y cambios que la han arrasado como un tren descarrilado a un espectador desprevenido.

Hace más o menos quince años, presencie de primera mano como el eje cafetero –la principal región cafetera de Colombia– sufrió la caída del preció global del café. Los negocios de café perdieron el momentum que habían logrado generar durante los años anteriores; los cultivadores se encontraron, de un día para otro, sin trabajo; incluso nuestro negocio familiar entró en una etapa de escasez y de angustias financieras. Individuos, familias y una región entera afectada por una situación que se salía de su control.

Desde entonces me he preocupado por entender qué diferencia a unos países de otros, a unas personas que parecen superar las mismas pruebas que muchos enfrentamos (una reconocida historiadora dice que los problemas que nos afectan a los seres humanos son casi idénticos para todos) con la diferencia que ellos salen del otro lado intactos –y en algunos casos más fuertes–, mientras que sus pares, parecen paralizarlos ante este tipo de retos.

Mi conclusión es que lo que diferencia a esas personas que brillan en vez de sobrevivir, que se destacan en vez de estancarse, es el hecho de que son personas que hacen que las cosas pasen. Entonces, mientras hay personas –y países– que se encuentran pasivos, a la espera de que algo les pase, hay otros que se están preparando, que prueban y experimentan, que idean, todo con un objetivo: hacer.

Hacer implica pararse todos los días de la cama, incluso en esos días grises y lluviosos, para agregarle valor al mundo. Eso se hace creando un nuevo negocio, pero también trabajando en una gran organización; se logra escribiendo un blog que le ayude a los lectores a entender el mundo desde una nueva perspectiva, y también creando archivos de audio que conmuevan y generen empatía; al mundo se le puede agregar valor de muchas maneras, pero hay unas que definitivamente no contribuyen a eso: seguir procesos sin cuestionarse por su utilidad (simplemente porque “así siempre se han hecho las cosas”), hacer lo mínimo exigido, y conformarse con las soluciones fáciles no son buenos ejemplos de hacer que las cosas pasen.

El servicio es un elemento transversal a todos los ejemplos del buen hacer. Y es que el servicio puede entenderse de dos maneras: como servir a otros, pero también como servir a una causa más grande que uno mismo. Es decir, a un propósito.

En un mundo en el que el discurso suele girar alrededor de la pasión y de lo importante que es ser “apasionado en tu trabajo”, yo creo –y esto se lo debo a mis padres– que la pasión es peligrosa. Por una parte, el entusiasmo que genera la pasión –similar a una inyección de cafeína– puede llevar a quien la siente a empezar con demasiado vértigo, sin la precaución y ritmo adecuado, y terminar chocando con la primera pared que se cruce en el camino con tal fuerza que sea imposible reponerse. Por otra parte, la pasión –también al igual que la cafeína– viene por dosis y es intermitente. Es posible, entonces, despertarse un día cualquiera y darse cuenta de que la pasión que venía sintiendo en los días anteriores despareció.

Hacer que las cosas pasen exige tener energía para pararse de la cama todos los días. Cuando la única gasolina de uno es la pasión, simplemente pararse a hacer se vuelve imposible. Por eso el propósito –ese servicio a una causa superior a uno mismo– es fundamental en esta era en la que la sociedad y el mundo necesita de cada uno de nosotros.

Soy un convencido de que venimos a este mundo a servir, a trabajar por un propósito masivo, a hacer que las cosas pasen. En Yo servidor, Raúl nos muestra cómo podemos encontrar nuestro lugar, cómo podemos volvernos, nosotros también, servidores.

Juan David Aristizábal.

Bogotá, 2019